El pasado martes 26 de este febrero loco, se cumplió un año de la “muerte” de la anciana indigena Ernestina Ascencio Rosario, en la sierra de Zongolica, Veracruz, Mexico y como por desgracia sigue ocurriendo en mi azteca pais, los años se acumulan uno a uno sobre los aniversarios de crimenes y violaciones de los derechos humanos.
Un año despues de ocurridos estos hechos en los que se presume intervinieron miembros del Ejercito Mexicano en la violacion tumultuaria de Ernestina, el perito en Medicina Forense del gobierno de Veracruz, Pablo Mendizabal, ratificó que sus investigaciones demostraron la presencia de fostafo acuda y la Probina P-30 vagina y recto de la indigena, así como un cromosoma XY (que solo poseen los varones) por lo que ha sido perseguido, acusado y acosado.
Luego de que el Presidente Felipe Calderon y su subalterno Jose Soberanes (Presidente de la Comision Nacionál de los Derechos Humanos) decretaran que el fallecimiento de Ernestina se debía a una “gastritis cronica mal atendida” en un acto de valentia inusual, el especialista sostuvo su dicho, e igualement valido que encontro evidencias de desgarramiento en el recto y la vagina de la anciana indigena, que dieron lugar a su dictamen de violacion anal y vaginal. Mendizabal sigue insistiendo en la veracidad de su parte medico en el que tambien indica la presencia de golpes y contusiones multiples en el cuerpo de Ernestina.
Acallado por la oficialidad mediante el clasico “carpetazo” el caso no ha sido abandonado por las organizaciones nacionales que velan por los derechos humanos, mismos que siguen exigiendo el esclarecimiento de las causas de la muerte de Ernestina. Al tiempo que este caso está siendo analizado con suma atencion y cuidado por las instituciones internacionales que en fechas recientes han estado visitando México, revisando las lamentables condiciones que en esa materia prevalecen en mi tan añorado pais.
Las continuas violaciones a las garantias individuales que se cometen a adiario en México, lo han puesto bajo la lupa internacional y lo han colocado en los primeros sitios de la vergonzosa lista de naciónes más peligrosas para ejercer el periodismo.
Equiparado con países en donde hay conflictos armados como es el caso de Irak, en México los reporteros trabajan en la total indefesion, a tal grado ha llegado esta situacion, que la periodista Lydia Cacho, quien documentará e hiciera pública una de las redes más grandes de pederastas que existe en México y por lo cual sufrirá la violacion de sus derechos humanos, acaba de recibir ofertas de asilo politico por partes de funcionarios de la ONU, pues en México no esta garantizada su seguridad. Cosas que pasan diario en los gobiernos “democraticos”.


